miércoles, 16 de abril de 2014

La burbuja

Al final acabó estallando la burbuja.


Se me ha presentado mi follamigo en casa para hablar y no ha tardado ni dos minutos en sacar el tema del osito de Mimosín. Al principio preguntando en plan pícaro y ante mis evasivas ya se ha puesto insistente. Hasta que ha saltado.


Ha empezado a decirme que de qué voy dejándome ver en plan novios por la calle con un chaval al que literalmente doblo la edad, que si los amigos no paran de criticar y de cotillear, y a recriminarme que si estoy como una quinceañera.


Le he intentado explicar que yo hago con mi vida lo que quiero y que no tengo que darle explicaciones a él y menos a los demás amigos.


Entonces ha contraatacado de una manera muy rastrera diciéndome que si el chico sabe el tipo de vida promiscua que llevo, follando a diestro y siniestro y siendo habitual de los antros y las saunas de Madrid. Que si sabe los tríos y más cosas que nos montamos nosotros dos o las veces que he pillado ladillas.


Mi respuesta no podía ser menos rastrera, le he dicho si me iba a montar una escenita de celos a estas alturas. Ha acusado el golpe, ha bajado la cabeza y se ha callado.


Le he dado un abrazo y casi se me ha puesto a llorar cuando me ha pedido perdón. Le he dicho que no estaba preparado para eso, que lo quiero mucho, que las cosas que más duelen son las que te dicen los amigos pero que pedir perdón ennoblece.


He intentado explicarle que el osito desaparecerá del mapa como lo han hecho tantos otros, pero que nadie me va a impedir el estar pasándolo bien de una manera distinta. Y que ya tengo bastante con intentar llevar un equilibrio en mi desordenada vida entre amigos, polvos y afectos como para que encima me llegue ahora él con estos mogollones. Lo que no he llegado a decirle es que parte de ese desahogo mental es escribir aquí lo que me ocurre. Hemos quedado en vernos después de las vacaciones de semana santa.
Mal rollo.

1 comentario:

  1. Uff...no puedo con las personas celosas.
    Siempre las he querido lejos de mi vida.
    Suerte que se dió cuenta y supiste pararlo.
    ¿Como es que no sabe de la existencia de tu blog?. ¿Piensas decírselo ?. Desde luego, y te lo digo también por experiencia, esto de escribir un blog, va muy bien para centrarse, reflexionar, desdramatizar y relativizar las cosas que a uno le ocurre.
    Ánimo !

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