lunes, 10 de marzo de 2014

El osito de Mimosín

Salida a cenar con grupo de amigos que a medida que avanza la noche se va haciendo más grande. Empieza a llegar peña que conozco poco o nada, pero me suenan. Entre ellos hay un chico muy joven, muy mono, que me imagino que es algún ligue del amigo que organizó la cena.


Tiene 23 años aunque aparenta algo más. Alto y corpulento. Un poco pasado de peso pero no gordo. Típico tío sanote de deporte de montaña. Muy guapo. Me le acerco y nos ponemos a hablar. Sorpresa, tiene conversación. Tocamos varios temas: estudios, trabajo, casa... Se puede hablar con él.


Cuando llega medianoche el chaval dice que se tiene que ir porque tiene que coger un autobús para ir a una población de las afueras y no quiere llegar muy tarde porque al día siguiente tiene que volver al centro a trabajar a las diez. ¿En domingo? le pregunto. Me responde que tiene un horario comercial muy raro.


Pongo mi cara más pícara y le digo que si se quiere quedar a dormir en casa, así no se tiene que ir a las afueras, se puede quedar en el centro y al día siguiente también se ahorra el cercanías hasta Madrid. Me mira con cara rara. Le digo que sin problema, que tengo un sofá cama a su disposición. Sonríe y se queda. Mis amigos me miran con cara criticona.


Seguimos por ahí un poco más de copas y sobre las dos nos vamos para casa. Ya ha habido algún toque/sobeteo entre ambos mientras andábamos de bares pero nada más. Al llegar a casa voy al baño, busco un kit de hotel de cepillo de dientes, se lo doy y le pregunto si quiere quedarse en la cama o en el sofá. Me sonríe y me dice que por favor el sofá. Mientras está en el baño se lo preparo y luego sale ya en camiseta y calzoncillos.


El chico está muy requetebién, dan ganas de morderlo entero, pero soy legal y le señalo el sofá. Vuelve a sonreír con una de esas sonrisas que desarman a cualquiera, me agarra de la cintura, me da un besito ligerísimo en los labios y me dice que muchas gracias y que buenas noches. Me voy al baño y cuando salgo ya lo oigo respirar profundo. Me meto en la cama con un calentón tremendo.


Sobre las ocho me despierta la claridad y algo de ruido. Me desperezo y oigo cómo está trasteando en el salón. Emito una especie de gruñido y aparece en la puerta del dormitorio para preguntarme dónde puede poner a cargar el móvil. Se lo indico y desaparece, para al momento volver a asomar la cabeza con toda una sonrisota dándome las gracias. Le hago señas de que venga a la cama. Se ríe y se mete dentro.


Yo estoy aún medio dormido, él está más despierto y me abraza abarcándome, es muy grandón. Yo estoy en bolas y empalmadísimo. Me doy la vuelta y nos damos unos morreillos breves. Ninguno de los dos hemos pasado por el baño y el aliento nos huele a rayos. Le quito el calzoncillo con las manos mientras él se deshace de la camiseta. Pecho peludísimo, un auténtico peluche. La polla, chiquitina.


Estamos dando vueltas abrazados. Le agarro la polla para ver si crece algo pero no acaba ni de empalmarse del todo ni de crecerle mucho. O está nervioso o la tiene así. Después de dar unas cuantas vueltas más y de comernos a besos los pezones y el pecho, le pregunto si es activo o pasivo.


Duda, me dice que versátil pero que todo depende, y que de todas formas no le apetece follar. Nos dedicamos a mamárnosla mutuamente. La come bien. Alejo mi mano hasta la mesilla y cojo el lubricante, me pongo un poco en un dedo y le acaricio el agujero del culo. Ser revuelve y resopla, pone una pierna encima de mi hombro y me dirige la mano más hacia el culo invitándome a que meta el dedo.


Lo hago y se emociona, resoplando mucho. Cuando ya estoy pensando que me lo voy a follar saco el dedo y sale manchadísimo. Ponemos ambos cara de fastidio y salimos pitando al baño, él para limpiarse el culo y yo el dedo. Me dice que por eso no quería follar.


Le digo que no pasa nada y nos volvemos a tumbar en la cama. Como avergonzado por lo que acababa de pasar, empieza a acariciarme y besarme por todo el cuerpo, a comérmela, con mucha actividad. Yo me dejo hacer.


Un rato más de caricias y besuqueos y se tumba boca arriba, me pongo encima y empezamos a frotarnos pecho, barriga y pollas. Me dice que está que va a explotar y le digo que adelante. Se toca un poco y al momento se corre. La corrida no es muy abundante pero luego él se la extiende por toda la barriguita peluda. Da mucho morbo.


Yo no consigo correrme y me quedo tumbado a su lado acariciándolo.


Nos quedamos unos minutos así, yo a punto de volver a quedarme dormido, y de golpe se levanta como un rayo hacia el baño, pidiéndome una toalla que tiene que ducharse e irse o llegará tarde. Se la doy y me quedo en bolas mirando cómo se ducha.


Me dice que le hubiera gustado dormir conmigo toda la noche, pero que si lo hacía no iba a dormir y no podía estar hoy en el curro sin haber dormido. Se viste a toda prisa mientras le preparo un café y le saco unas galletas. El café se lo bebe casi de un trago, recoge su móvil y se lleva las galletas para comérselas por el camino. Nos despedimos. Un cielo de niño.


Me vuelvo a meter un rato en la cama. Cuando despierto tengo una docena de mensajes de Whatsapp de mis amigos. El más suave me llamaba asaltacunas.

3 comentarios:

  1. Asaltacunas !!!, jajaja... Envidida, purita envidia, jajaja...
    Sin ser intenso, fue bonito, no?
    Eso a veces también está muy bien :-)

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  2. Me ha gustado mucho esta entrada Destos, tiene su punto de ternura en lo que cuentas. Lo de mancharse, bueno, siempre diré que es lógico que pase... me corta el rollo si mancha demasiado, si entra dentro de lo normal y existe voluntad de asearse, no tengo problema para seguir,

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  3. pues q edad tienes destos

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