De esos polvos

miércoles, 22 de octubre de 2014

Querell, en Torremolinos

Querell es un sex club de Torremolinos, Málaga.

Está algo alejado de la zona centro, pero en coche se llega en pocos minutos.

Es un sitio espacioso, de tamaño grande para lo que son los sexclubs, y distribuido en varios cuartos.

Al entrar hay una zona de taquillas para quitarse la ropa.
Inmediatamente después está el bar, en una sala muy amplia.
Desde allí surge un pasillo para ir a la zona de cruising, con cuartos a ambos lados.
Hay un con un sling, otro con una cama, otro con sillones... son difíciles de diferenciar porque, no sé si será así todos los días, pero el día que fui yo todos estaban oscurísimos.

Sólo hay manera de saber quién entra si uno se queda en la puerta, porque una vez dentro es casi un cuarto oscuro.

El último de los cuartos a la derecha tenía una tele con un vídeo porno y parece ser que es en el que aprovecha la peña para fumar.

El precio de entrada es de 8 € con dos consumiciones de refresco/cerveza o una copa.

Público variado, de todo tipo.

Hay condones en un recipiente en la barra. No vi lubricante.

El día que fui yo había una fiesta del antifaz. Al entrar había que elegir un color: Los activos máscara negra, los pasivos máscara blanca, los versátiles una bicolor. El precio en esa fiesta es de 12 € con tres consumiciones.

Yo imaginaba que todo el mundo iba a ir con el antifaz puesto y la cara escondida pero luego dentro casi nadie lo llevaba colocado bien. Todo el mundo se lo puso más arriba de la frente y algunos incluso lo llevaban en el brazo. No fui menos y me lo coloqué arriba, mucho más cómodo para ver y no pasar calor. Me puse el de versátil.

No tuve mucho éxito, no me gusta meterme en sitios oscurísimos.
Acabé follándome a un chico joven, alto, delgado y velludo en la sala de fumadores, que era la única en la que yo veía.
El chico se agachó al verme y me hizo una buena comida, luego se levantó y se dio la vuelta. Tenía el culo muy prieto y muy seco. El polvo empezó fatal: nada más enchufársela noté un clac. ÉL también lo debió notar porque me preguntó si se había roto el condón. Yo ya se la había sacado. Lo intentamos de nuevo. Él se lubricó con saliva y le di un poco por culo de pie. Me costó bastante, estaba apretadísimo. Al final se corrió él y yo no.

El local me parece bueno y parecía estar cuidado. Los precios no son excesivos y la gente es normal. No me gustó nada la oscuridad, con sólo un poquito más de luz en algunas zonas para mi gusto mejoraría mucho.

Querell.
Avenida Carlota Alessandri, 146
Torremolinos (Málaga)
Web: http://querell.es.tl/


jueves, 16 de octubre de 2014

Bi

Me entra tío vía Grindr. Sin foto y con el nombre de "Bi".
No le hago caso.
Al rato me vuelve a lanzar un hola, estamos cerca.
Respondo que sin foto clara no hablo con nadie.
Me manda la foto.

Al rededor de los 30, delgado, moreno, guapete.
Me dice que lleva un tiempo viéndome por la aplicación porque siempre salimos muy cerca.
Pero le da corte quedar.
Le digo que lo que quiera, que esa tarde la tengo libre.
Me dice que no puede, porque está casado.
Le replico que cuando quiera, imaginándome que nunca nos vamos a ver.

Pero al día siguiente me vuelve a entrar diciéndome que su mujer no va a estar en toda la tarde.
Me da mal rollo y le digo que no puedo, que tengo cosas que hacer.
En días sucesivos me va saludando y contándome que ha tenido muy pocas experiencias con tíos, que se considera bisexual, que le gustan los tíos mayores y que yo le parecía un hombre serio. Le digo que gracias, pero que eso me ofende, y ya me río y comienzo una charla un poco menos seca por mi parte.

Finalmente decidimos quedar un día de diario entre semana, por la tarde, aprovechando que su mujer iba a nosequé curso.

Aparece a los 15 minutos en casa. Es un tío mono, bastante más delgado de lo que aparentaba en la foto, debe de ser verdad lo de que la cámara engorda. Está nervioso y saluda extendiendo la mano con el brazo todo rígido.

Le digo si quiere tomar algo y duda. Lo noto, está como un flan. Le digo entonces que pasemos directamente al dormitorio.

Estando de pie nos abrazamos y empieza a besarme. Besa muy bien y me abraza muy fuerte, casi con ansia. Me quito la camiseta. Le vuelve loco el pelo, me rechupetea todo el pecho y como es un poco más bajito que yo le puedo besar en el cuello acariciándole con la perilla, lo que le pone a tope.

Se quita la ropa y se queda en calzoncillos, unos muy blancos de esos de marca. Nos frotamos los paquetes. Él no está muy puesto, se ve que aún está nervioso. Me pongo de rodillas y directamente se la saco. Vello casi rasurado del todo, eso no es muy de hetero, pienso, pero bueno, luego veo a los de mi gym que casi todos lo tienen así, tampoco es tan raro. Se la como y ya se le pone algo más dura. La tiene de tamaño y forma estándar, sin problema para una mamada profunda.

Pasamos a la cama y ya se suelta un poco más.
Sigue empeñado en besar y abrazar, casi no me deja moverme.
Sigo comiéndosela mientras gime.
Me dice que me la quiere comer, pero me tengo que poner condón.
Lo hago.
Se pone a cuatro patas y yo de rodillas frente a él y empieza a comer.

Para tener poca experiencia se la metía hasta el fondo. La verdad es que la comía muy bien. Y se empalmó muchísimo, se le puso durísima mientras me la mamaba.

Un poco más de 69 y le pregunto que si quiere follar. Me dice que lo que yo quiera, pero se tumba de un lado dándome la espalda. Le digo que si quiere que lo folle yo. Vuelve a decirme que lo que yo quiera, que nunca se la han metido antes.

Saco lubricante y le voy haciendo un trabajito de dedos, tumbado él boca arriba. Muy despacio, entrando y saliendo con cuidado. Pone cara de estar gozando muchísimo, sin parar de gemir.

Me preparo para darle por culo y lo pongo a cuatro patas. Meto la puntita. Se queda ahí un centímetro dentro, no más. Voy con cuidado hasta que la dejo toda dentro. El chico resopla. Tiene el culo muy prieto, está supertenso. Le tiemblan las piernas. Empiezo despacito a entrar y salir y ya empieza a pajear entre soplidos y suspiros a todo volumen.

Finalmente se da él mismo la vuelta y se queda con las piernas hacia arriba. Me agarra la cabeza para que lo bese. Se pajea a lo bestia y al poco se corre. La saco con cuidado, el condón no está manchado en absoluto. Me pajeo con el condón puesto y me corro dentro del condón.

El chico se queda tumbado en la cama como inerte. Le pregunto que si todo bien y me dice que sí, que qué tal me lo he pasado yo.

Le limpio el vientre con una toallita húmeda y le pregunto que si quiere ducharse. Está todo sudado. Me dice que no, que sólo lavarse en el lavabo un poco con agua, que si se ducha huele a un jabón que no es el suyo y no quiere que su mujer se dé cuenta. Cosas de casados.

Me da las gracias y me dice que le duele mucho el culo, pero que se lo ha pasado de puta madre. Le digo que es normal. Nos despedimos.

No sé que habrá de cierto en todo. Si es bi, si no, si estaba casado o si era la primera vez que follaba. Por un lado me parecía que sí, porque el tío estaba como un flan, muy tenso, dejándome a mí hacer todo, muy pendiente de que fuera yo quien llevara la iniciativa, como con miedo a meter la pata. Pero luego aunque costó la polla le entró de miedo, salió sin manchar y la comía hasta el fondo.

No sé, será de los que se inflan en casa a ver porno gay a escondidas.

lunes, 13 de octubre de 2014

Morenazo

Día de mal tiempo, diez de la noche, no me apetece nada moverme de casa. Me entra un tío por Grindr. Buena planta, pero típica foto con gorra y gafas de sol que pueden esconder cualquier cosa.

Cruzamos los típicos mensajes de dónde estás qué te va etc y le pido foto más clara. Está bien, tiene unos ojazos negros tremendos. Está muy cerca de casa. Al minuto ya nos estamos mandando fotos en bolas y en otros diez ya me he plantado en el apartamento en el que está de turismo en Madrid. Muy directo.

Guiri, habla español perfecto, en la treintena, alto, grandullón, casi 1,90. Pelo negro, ojos oscuros y piel muy muy morena. Me recibe sólo con un short. Buen pectoral y un poco de chichilla que se agradece. Está bueno, mejor que en la foto.

No me da tiempo ni a quitarme la chaqueta, me mete mano enseguida y empezamos con los morreos.

De los que mete la lengua hasta el fondo, un poco agobiante pero bien, me apabulla comiéndome el cuello mientras me quita la ropa. Yo para citas siempre llevo algo fácil de quitar. Una camiseta, pantalón sin cinturón y unas deportivas si cordones. En unos segundos estoy casi en bolas.

Nos quedamos frente a frente y nos rozamos los paquetes mientras nos sobamos el pecho. No tiene un solo pelo, está depilado y rasca un poco. Los calzoncillos caen al momento.

Tiene la marca del speedo: todo el cuerpo moreno excepto la franja blanca del bañador. La polla la tiene de tamaño normal, curvada hacia arriba, con mucho ángulo de inclinación. También tiene el pubis completamente rasurado.

Empezamos con mamadas. El ángulo me lo pone un poco complicado estando de pie porque tengo que empezar desde arriba. Pasamos a la cama. Allí ya mucho mejor porque me puedo tumbar y se la como hasta el fondo. Él hace ademán de 69 pero come sólo la punta.

Nos quedamos los dos de rodillas frente a frente comiéndonos la boca. Le gusta que le pase la perilla por el cuello, se pone muy loco. Me lleva la mano al culo y explora con el dedo. Quiere follarme.

En la misma postura en la que estamos me doy la vuelta y le ofrezco el culo. Agarra lubricante y me trabaja un poco el agujero con el dedo. Hace ademán de irse a echar lubricante directamente al rabo y le digo que espere. Salto a mi pantalón a por un condón. Él tenía preparados algunos en la mesilla, puede que fuera mala percepción mía.

Se lo pone. Se le baja un poco. Me la come y se le vuelve a subir. Intenta follarme por detrás. No entra bien. Me coge casi en volandas y me da la vuelta, levantándome las piernas. Me la mete. En esta posición va mejor, pero es de los que folla raro, como que no llega a meterla entera del todo.

En un descanso me levanto de la cama y apoyo sobre ella, para que él me dé por detrás de pie. Lo mismo, me folla pero no sé si porque es bastante más alto que yo o porque la polla la tiene muy inclinada para arriba, no acaba de hacer un mete saca completo.

Me dice que se le ha bajado un poco, se tumba boca arriba y me dice que lo folle. Yo la verdad la tengo muy dura. Condón, lubri y para dentro. Hace gesto de dolor pero en tres movimientos se habitúa. Me lo follo, yo de pie en la cama y él tumbado boca arriba. Se le baja toda pero me dice que está disfrutando.

Me pide que pare un poco. Se la como hasta que se le vuelve a poner dura y se la vuelvo a enchufar. Un ratito de follada y se pajea soltando un chorretón apreciable, que destaca mucho en su piel morena. Me quito el condón y de rodillas me pajeo sobre su pecho.

Pasamos los dos al baño, él a quitarse toda la leche y yo a asearme un poco. Me dice que le gusta ser pasivo, pero no está muy acostumbrado.

Hablamos de dos bobadas mientras me visto, de lo borde que es la gente en el Grindr, de la cantidad de chiquillería que hay, de lo que se enrollan para quedar y de cuatro chorradas sobre su estancia en la ciudad. Lo justo para terminar de vestirme y despedirme.

Me dice que me pone una estrella de favorito por si viene otra vez o por si yo voy donde él vive.

Un buen polvo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cruising

Por motivos de curro tengo últimamente que pasar al lado de la zona de cruising de San Fernando.

Es un sitio que de noche no me gusta mucho. Hay mucho macarra y es muy grande y oscuro.

De día parece otra cosa. Cierto es que hay poca peña y mucho señor muy mayor, pero de vez en cuando hay sorpresas. Además, de día no hace falta irse muy lejos, nada más llegar a los primeros árboles ya puedes encontrar tema.

Me he organizado para pasar por allí justo al terminar la jornada de mañana, así puedo aprovechar la hora de comer.

Hay movimiento de coches, pero están todos muy poco tiempo. Los tíos no van a perder el tiempo, se ve que hay prisa. Y he comprobado que mejor ir directo al grano y no andarse con persecuciones.

De las tres veces que he ido en estas dos semanas, en la primera me quedé esperando en el coche a ver qué había. Vi un tío acercarse a lo lejos y me la saqué. Bastante rudo, con polo azul, algo sudado, tipo currante. Se pasó a mi lado y al verme me echó mano al rabo y me estuvo pajeando.Luego se retió pero se quedó a un par de metros al otro lado de la calzada.

Bajé del coche y vi cómo se iba hacia los árboles. Lo seguí y cuando llegué estaba agachado y con la boca abierta. Me hizo una buena mamada. Cuando estaba a punto de correrme le pregunté que dónde la quería y me dijo que en la boca. No me gusta hacer eso pero el tío estaba amorrado, no me soltaba y yo estaba a mil.

Le solté toda la leche en la boca y se la tragó. Y cuando terminó conmigo empezó con un curioso que se nos había puesto al lado y se había sacado ya la chorra.

En otra ocasión fui yo el mamador entre los árboles. Primero un tío típico de cruising: con gorra visera y gafas de sol para que no se le reconozca. Joven, bien plantado. Estando al tema vino otro muy alto, de unos 40 y ropa deportiva, y se la sacó a mi lado. Fui comiendo alternativamente, eran dos rabos bastante considerables. Llegó un tercero y entonces los dos anteriores se la guardaron y se fueron. Como siempre en esos sitios, sin mediar palabra.

La última vez la cosa fue muy directa. Paseo entre los árboles y tío con el que me cruzo. De unos 40. Moreno, barba cuidada, un poco oso. Con gafas de ver. Pinta como de oficina.Otro que busca algo rápido, pienso. Nada más cruzarme con él me doy la vuelta y veo que  me mira. Me meto en el primer recoveco que veo y a los 15 segundos está delante mío. Magreos y toqueteos de polla. La tiene de buen tamaño. No es que sea una burrada de grande pero es muy gruesa.

Me lanzo a comer y me la meto hasta el fondo. Me levata y se agacha él a comer también. Nos hemos desabrochado las camisas y nos acariciamos y besamos el pecho. Bastante morbo. Algún curioso aparece a mirar pero no se anima nadie a meterse. Seguimos alternándonos con las mamadas. Él la come poco, sólo la punta. Le digo que si quiere follar, me contesta que no tiene condón. Yo sí llevo.

Saco condón y un sobrecito monodosis de lubricante. Le pongo el condón y le digo que vaya despacio. Me unto de lubri y me la mete, los dos de pie, yo apoyado contra un tronco caído de árbol. La primera metida me cuesta, pero una vez he relajado le digo que me dé caña.

Me folla contra el árbol un buen rato hasta que dice que no puede más. Me saco la polla con cuidado porque no me he lavado y me da mucho corte que salga el condón lleno de mierda, cosa que ocurre. El tío dice que no pasa nada, que es normal, y se lo quita muy despacito. Se le ha bajado un poco, le toco un poco con la mano y él se agacha a comerme el rabo. Al minuto la tiene otra vez durísima, se hace un pajote y suelta un par de chorros muy espesos. Yo lo intento pero estoy un poco incómodo, le digo que no me puedo correr y lo dejamos.

Vuelvo al coche. Por la tarde tuve que tirarme un buen rato quitándome espigas, hierbajos y manchas de polvo de los pantalones para poder entrar presentable al curro.

lunes, 6 de octubre de 2014

Sauneo dominical

Se nota que es primero de mes porque hay más afluencia de público en los lugares de cerdeo.

Ayer tarde me apetecía un poco de sauna. que hacía mucho que no me acercaba, y me sorprendió porque me la esperaba petada de gente y estaba súper tranquila.

Me di unos paseos y saludé a unos cuantos conocidos.
Es curiosa la relación que se establece con la peña en estos sitios: son tíos con los que has follado pero con los que fuera de allí no me relaciono. Entonces la conversación es un hola qué tal, pues ya ves aquí, no hay mucha gente ¿no? pues nada, a dar una vuelta... Es gracioso. Pero no me suelo quedar mucho rato hablando con nadie. Primero porque no tengo mucho de qué hablar, y luego porque los corrillos quitan morbo, no me gustan.

Y de golpe, no sé a qué hora porque allí dentro pierdo la noción del tiempo, se petó. Pero de no poder pasar casi. Bastantes caras conocidas y mucho desconocido, como si hubiera habido alguna quedada tipo orgullo, había muchos tíos a los que se veía curioseando, mirando a todos lados, como si estuvieran descubriendo la sauna.

Y entonces entró dios.

Un tío en la treintena, de metro ochenta aproximadamente, cara de duro y un pectoral de escándalo, todo cubierto de vello. De calendario o de peli porno. Un tío buenísimo.

Y empezó la romería.

El tío iba mirando hacia abajo con cara de mala hostia, y allá donde iba llevaba detrás una procesión de tíos siguiéndolo.

Yo no iba a ser menos y provoqué un cruce con contacto en el pasillo de la sauna húmeda, pero el tío pasó de mí. No volví a intentarlo. Salí, me quedé apoyado y comenté con un amigo la situación. No me gusta lo de las mariquitas cotorreando, pero no pude evitarlo, era muy gracioso: pasaba el tío bueno y al segundo venían uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... una risa.

En un momento en el que el grueso de la gente fue hacia el cuarto oscuro me quedé tranquilo en el pasillo de la sauna húmeda, apoyado en la barandilla.

Y llegó un tío delgado, alto, un poco más joven que yo, y se cruzó conmigo. Eché el culo hacia atrás y lo obligué a tener que tocarme para pasar. No se cortó y al pasar me metió mano. Yo tampoco y le eché mano a la toalla.

Nos toqueteamos polla y pecho allí mismo un poco. Él estaba muy afanado en mi polla, pero como él no la tenía dura me agaché y se la comí. Al minuto ya estaba en marcha: una polla de buen tamaño pero de las finas, muy poquito gruesa.

En cuanto me levanté seguimos con los toqueteos y me llevó la mano al culo. Le propuse ir a una cabina, porque ya teníamos público alrededor. No me entendió. Se lo dije en inglés. Guiri.

Pasé por la taquilla a por condón y un sobrecito de lubri.

En la cabina seguimos con los magreos y mamadas. Y allí ya sí que se agachó él también y me la comió con mucho ansia. Luego se puso el condón, me unté de lubri y me la metió.

Ningún problema porque era finita, y entró a la primera. Pero claro, cuando empezó a darle como era larga llegaba muy al fondo y tuve que habituarme.

Me folló de espaldas contra la colchoneta y en cuanto estuve cómodo ya apreté el culo y me estuve moviendo yo mucho también.

Me debió tocar algún punto sensible prostático porque sin ser yo un escandaloso follando me encontré bufando y soltando gemidos. Eso le puso como una moto, me agarró del pelo y empezó a darle velocidad al polvo. Y ya nos pusimos los dos como locos y montamos un buen jaleo.

En una de estas me dio la vuelta, me puso con las piernas para arriba y me embistió.
No duré nada. A los pocos momentos estaba soltando el chorrazo.

Se quitó el condón y me agaché a comérsela. Me levantó y se tumbó él boca arriba. Se pajeó y en nada se corrió también.

Sonreímos y mantuvimos una conversación breve acerca de de dónde era y qué hacía en Madrid. Bajamos a ducharnos, yo con todo el lefote en el pecho, y había cola en la ducha. Un corte.

Me tocó mi turno, me lavé bien por todos lados y salí a aprovechar puede que uno de los últimos fines de semana de buen tiempo en Madrid.

lunes, 29 de septiembre de 2014

New Strongbar

El Strong Bar de la calle Hernán Cortés de Madrid siempre me pareció curioso: tenía una barra a la entrada, luego un pasillo larguísimo y al fondo una sala grande con otra barra y un minicuarto oscuro al fondo.

Nunca lo he frecuentado, porque tanto el sitio como la gente me ha parecido cutre.

Pero el otro día me surgió una emergencia.
Quedé con un amigo de fuera que venía a Madrid y estuvimos dando una vuelta por Chueca. A la segunda cerveza ya estábamos toqueteándonos de más. Hora de pasar a la acción.

Pero a casa no podíamos ir por motivos que ahora no vienen a cuento.

Y se me ocurrió acercarme a algún antro para hacer cualquier guarrería. Y lo más cercano era el Strongbar, ahora llamado New Strong Bar.

No había entrado desde la reforma y me quedé a cuadros.

La sala de entrada sigue siendo la barra. El pasillo estrecho es el mismo. Al fondo sigue habiendo un cuarto oscuro pero lo que era la segunda sala ahora es una serie de compartimentos y cuartitos. Y un par de ellos tienen una especie de cama y una mesilla. Como si fuera un puticlub. Me pareció gracioso.

Tomamos allí una cerveza en la barra y luego pasamos al fondo. Nos metimos en un cuartito, cerramos y pudimos quitarnos toda la ropa y dejarla doblada encima del camastro, como en un hotel.

El polvo estuvo bien. Mi amigo es grandón y tiene un señor rabo, de los de forma de zepelin, que engruesan en el centro. Me lo metí hasta la garganta y le hice mil diabluras con la lengua. Por la zona de donde viene, la educación y el entorno social, ejerce un rol siempre de machito y le gusta sentirse el que lleva los pantalones. Tiene que ser el otro el que le haga las cosas, él pone el rabo y ya está.

Saqué condones y un sobre de lubri y lo dejé en la mesita. Le puse uno con la boca y al momento me dio la vuelta y me folló. Con lubricante, sin problema. Me la metió hasta el fondo y me dio a base de bien, es un tío bastante bruto follando.

Durante el polvo alguien se quiso meter, la puerta no tenía buen cierre. Lo impedimos, pero en el abrecierra varios clientes del local pudieron verme totalmente en pelotas.

Eso le cortó y se le bajó un poco la polla. Lo intentamos de nuevo pero ya al ponerse otro condón se le bajó. Yo estaba caliente como una perra, le cogí la mano, llevé su dedo corazón a mi culo y me pajeé. En unos segundos solté una buena corrida.

Lo gracioso es luego volver a vestirse. Él casi ni se había desnudado, sólo llevaba la camisa desabrochada y los pantalones por los tobillos. Pero yo no. Estaba en bolas. Me vestí, me limpié un poco con un pañuelito de papel y salimos al bar a tomar la segunda consumición, con todo el mundo mirando. Un poco corte.

Con la cerveza nos sentamos en el pasillo que hay en el centro, que tiene un poyete. Allí nos magreamos un poco más y yo ya me fui.

Él se quedó y me dijo al día siguiente que se folló a otro. Para una vez que viene a Madrid dice que tiene que aprovechar, que en su pueblo no se come nada.

New Strong Bar es un sitio curioso.
Y con música ochentera, para los nostálgicos.

Está en la calle Hernán Cortés, 21, en Madrid.
Precio: 2 cervezas x 12 €, 2 copas x 15 (creo)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Verano de sequía

Hola de nuevo.

Casi dos meses sin pisar este blog.
Lo lamento, sé que hay personas que leen este blog y no para calentarse.
Hace poco visité el Días de Vicio y alguien preguntaba por mí. Y fue un revulsivo.

La razón principal de la ausencia fue la de los comentarios.
Intento mantener una postura discreta, procurando que nadie se sienta identificado en los relatos que cuento, pero es evidente que no es tarea fácil. Si uno frecuenta los locales de guarreo se da cuenta de que hay unos cuantos habituales, entre los que me encuentro.

Y con lo que no contaba yo es con la mala hostia de alguno, que empezó a poner comentarios en este blog insinuando que me conocía, y que tuve que borrar. Tuve que poner la moderación de comentarios. El tío se tuvo que cabrear y ya me dejó un mensaje totalmente cabrón en el que me identificaba sin lugar a dudas y se dedicaba a ponerme a parir, empezando por llamarme viejo, puta, feo, sidoso, gordo, etc.

Esto no es nada agradable, y me jodió. Los comentarios seguirán estando moderados, ya no se permiten los anónimos y si sigue el gilipollas los eliminaré, dejaré un email y punto.

Este blog es una especie de catarsis mental para mí: puedo exponer todo lo que me pasa, pero si tengo que estar manteniendo una extrema precaución, el escribir pasa de ser una liberación a ser puro stress.

Por otra parte este verano han sucedido varias cosas.

A mediados de julio empecé a hincharme y ponerme muy gordo. De golpe. Yo lo achacaba a que había dejado de ir al gym pero no era normal. Me hice unas pruebas médicas y se trata de algo hormonal que ya va remitiendo, pero me asusté. El caso es que me sentía como inflado, con la cara redonda, sudaba mucho. No he salido casi durante el verano porque no tenía seguridad en mí mismo. Si yo no me veía atractivo menos me iban a ver los demás.

Follamigo ha sido una gran ayuda psicológica, un apoyo. El único que me ha animado y me ha sacado de marcha. Nos hemos acostado muchas veces juntos este verano pero no hemos follado ni una sola vez. Bueno, algún trío ha caído.

Al osito de Mimosín lo vi varias veces. Nos veíamos, follábamos, se quedaba a dormir en casa porque le venía bien para ir a trabajar al día siguiente y hasta la próxima. Las cosas están bien claras. Sigue saliendo con sus amigos semiimbéciles y poniéndose hasta el culo. A principios de agosto me dijo que estaba empezando algo con otro tío. Una noche nos vimos en la calle Pelayo, estaba de la mano con otro chico, un poco mayor que él, treintañero. Saludé. El otro chico me dijo hola con un gruñido y lo agarró fuerte. Nos despedimos. No he vuelto a saber de él. Pero de lo que estoy seguro es de que con el otro he follado. Seguro.

En agosto me hice las pruebas VIH. Negativo. Se pasa un mal rato, pero es necesario. A mi edad aún me sigo poniendo colorado cuando el médico me pregunta con cuántos tíos me lo he hecho en los últimos meses y qué cosas practico.

Y aquí estoy de nuevo.

Echo de menos contar cerdadas, pero la verdad he follado muy poco. Y tengo que poner un poco de orden en mi cabeza.

Pero qué cojones, esto también me divierte.

Gracias a los que me leen.